
Rediseñamos nuestra etiqueta para honrar más de 125 años de historia. Descubre nuestra filosofía de tradición.

En 1860, Don Miguel Ferriño llegó desde Padula, Italia a Cuatro Ciénegas; estableciendo lo que hoy es Bodegas Ferriño, inspirado por la tradición vinícola de la provincia de Salerno en su país natal.
Cuarenta años después, alcanzando la armonía en un vino tinto vibrante y de memorable dulzura, decidió que, como en su lugar de nacimiento había un vino blanco llamado «Lágrima de Cristo», en su nuevo hogar tendría él un «Sangre de Cristo».
Es así que, junto con el nuevo siglo, en 1900 nació también una tradición, hecha por manos mexicanas, con uvas mexicanas, pensando en el paladar mexicano.
Nuestro escudo simboliza la fuerza de nuestras raíces, la nobleza de nuestro legado vinícola y la solidez de una historia que sigue creciendo.

Queridos amigos de Bodegas Ferriño,
Ser parte de la cuarta generación de nuestra familia en Cuatro Ciénegas es un honor que me llena de gratitud. Más que una empresa, Bodegas Ferriño es la herencia de un sueño que comenzó hace más de un siglo y que hoy sigue vivo gracias a ustedes.
Entre todos nuestros vinos, hay uno que ocupa un lugar especial en la memoria de miles de familias mexicanas: Sangre de Cristo. Ha estado presente en bodas, bautizos, navidades y largas sobremesas; ha acompañado lo bueno y lo difícil. Su sabor dulce y afrutado lo convirtió en el primer vino de muchos mexicanos, no en catas sofisticadas, sino en la mesa de sus papás y abuelos.
Hoy presentamos con orgullo su nueva etiqueta. Un homenaje a nuestra historia y a todos los que han hecho posible que este vino se mantenga vivo. Sangre de Cristo no es una moda: es tradición, memoria y gratitud en cada copa.
A nombre de mi familia y de todo el equipo de Bodegas Ferriño, gracias por permitirnos acompañarlos. Los invito a seguir brindando con nosotros por lo que fuimos, lo que somos y lo que está por venir.
Con afecto,
Bodegas Ferriño
































